Llegué, en el camino venia pensando en Renoir. (por nada en especial). Estoy en mi cama.
Miro la luz
el silencio
mi silencio
y no.
No,
la calma no era artífice de ningún
pensamiento preconcebido, titilante, sobre la
historia del mundo,
el mundo y yo caminábamos
en esos pocos momentos, como si la grieta
o la euforia
no fueran aplicables
a lo que nos pasaba.
La gente sabe mucho más sobre esto
que una,
la gente sufre y tiene picardía,
y se alegra.
Bueno,
sabe mucho más que una.